Mi primera mudanza. 1993. Congreso, Ciudad de Buenos Aires
Maisons Laffitte 11 de Septiembre del 2023.
Contame algo lindo .....
Una mudanza.
Una mudanza
puede ser un motivo de alegría inmensa o provocar tristezas profundas, o una combinación de ambas.
En mi vida
he tenido de las dos.
Recuerdo
cuando me mudé al primer departamento que alquilé en la Ciudad de Buenos Aires.
Fue todo un
logro para mí. No tenía ningún tipo de experiencia en ello y tampoco
acompañamiento familiar.
En
realidad, tuve todo lo contrario. Mi papá me taladraba el cerebro como el
pajarito pica-seso diciéndome que alquilar era tirar la plata, un muy mal
negocio, que tenía que estar mal de cabeza para hacer algo así.![]()
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Una de sus
frases mas repetidas era: “La independencia económica es la madre de todas las
independencias”. Me recordaba mi precariedad en cuanto a recursos, el hecho de
que trabajara en relación de dependencia era para él algo que me
desprestigiaba, ya que, según sus palabras, yo era como un león que cazaba en
el zoológico. ¡A él le gustaba cazar en la selva!** ![]()
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Lo cierto
es que, habiendo nacido y vivido en La Salada, en Lomas de Zamora, por casi 25
años, y en condiciones de incomodidad extrema, físicamente hablando, y de
agotamiento espiritual por ese ambiente toxico familiar, mudarme a un
departamento de dos ambientes en Congreso era tocar el cielo con las manos.![]()
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No recuerdo
que mi mamá haya emitido opinión, ni recuerdo haber hablado con ella este tema.
Es como si para esa época ella no formara parte de mi vida.![]()
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En cambio,
mi papá era un disco rayado, de discursos apocalípticos, que, para mí, para no
sufrir de más, me querían decir: Cynthia, no te vayas, te quiero acá, no me
abandones, yo te ayudo pero si no te vas".
La mudanza,
desde el primer momento, me pareció una urgencia en mi vida.![]()
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Necesitaba
salir, tener mi propio espacio, necesitaba empezar a despegarme de lastres y,
además, La Salada ya no era ese lugar de gente humilde, gente trabajadora,
respetuosa, amigos de toda la vida, que yo caminé desde que nací.
Un lugar
donde los vecinos eran la familia ampliada, donde nos daban la merienda en
donde nos encontrara la tarde sin importar si éramos los hijos o los amiguitos,
donde se ayudaba a la comunidad sin necesidad de protocolos ni
contraprestaciones (cuantas veces mi papá ponía a disposición del barrio lo que
se necesitara para que vuelva la luz manipulando el transformador o para llevar
a alguien al hospital), donde se valoraba la historia de vida de cada uno, y
todos ocupábamos un lugar, nos conocíamos.
La Salada
se había llenado de ocupas, gente que huyó de la Capital y que buscó el lugar
más cercano para instalarse, gente que tomó campos que antes nos parecían
hermosos, para convertirlos en una villa sin fin.
Yo por
aquel entonces (1991 más o menos) trabajaba en el ministerio y, durante un
tiempo, di clases en una universidad privada. Mis clases terminaban a las 10
pm, de ahí a Plaza Once para tomarme el 32 y bajarme en Virgilio y la Ribera
cerca de las 11 pm.
Es decir
que durante la semana me iba super temprano y volvía tardísimo.
Una vez
recuerdo haberme cruzado con un grupo de adolescentes que dijeron: no le hagan
nada que es la hermana de Vanesa. Vanesa es mi hermana menor, nos llevamos 10
años.
Creo que
después de esa experiencia tomé la decisión de irme.![]()
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Ya no me
sentía parte de ese barrio que me vio nacer, mi vida no estaba ahí, y por eso
solté.
Me fui.
Tuve ayuda,
amigos, compañeras de trabajo, un ex. La verdad que sin ellos no hubiera
conseguido dar el paso. Gracias otra vez ![]()
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Aquellos
dos ambientes de Junín 237, 3* E, fueron el paraíso para mí por 2 años.
Ni recuerdo
con qué me fui de mi casa. Creo que con lo poco que tenia de ropa en algunas
bolsas.
Pero qué
felicidad.![]()
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Así y todo,
cuando llegué ahí y me hice de las cosas básicas que incluían un colchón de una
plaza en el piso, heladera (que no recuerdo cuando la compré), algunos platos,
vasos y cubiertos, la alegría se transformó en otra cosa. Recuerdo decirle a
todos los que conocían por primera vez mi lugar, que yo vivía como una
refugiada!.
Este
departamento no tenía ningún lujo, pero me solucionaba cosas que yo venia
sufriendo desde toda una vida. ¡¡Tenía un baño que funcionaba!! Podía darme una
ducha calentita cuando yo lo decidía.![]()
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Tenia una
estufa tiro balanceado en la habitación, que una vez que la puso a punto un
vecino ya entrado en años, pero super amable, me permitió calentar esos casi 40
metros cuadrados.![]()
En la
cocina lo mínimo, pero todo estaba como yo lo dejaba, para bien o para mal.![]()
No había
goteras en el techo, ni humedad, ni me podía alcanzar una inundación como me
ocurría mínimamente una vez por año en La Salada.
Caminaba
hasta la estación Congreso del Subte A, a pocas cuadras, para ir a mi trabajo
en el Ministerio de Economía.
Si, había
salido de La Salada, ya no tenía que viajar más de dos horas en colectivo todos
los días para llegar al trabajo, pero, así y todo, ese estar sólo conmigo
misma, hizo que algo que yo había mantenido en el fondo de una caja, bajo unas
cuantas llaves, emergiera.
La relación
con una misma puede no ser tan simple, a veces.![]()
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Difícil,
pero hoy sé que fue uno de los momentos fundacionales de mi vida, y gracias a
que me tocó en suerte y decidí transitarlo, hoy soy quien soy. ![]()
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Volviendo a
aquel 1993, yo me sentía perdida, desorientada totalmente.
No sabía ni
quien era, pero seguía haciendo cosas para mantenerme, para alimentarme.
Recuerdo
que el alquiler era en dólares, 450 U$S mensuales. ¡Tenía que pagarlos en dólar
billete!
Mi sueldo
en ese entonces sólo era de 800 pesos y algo más. Estábamos en el 1 a 1, por
suerte ![]()
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Pero estaba
a punto de obtener una categoría nueva en mi trabajo, que llevaría mi salario a
1200 pesos.
Mientras
estuve cobrando sólo los 800 fue mi mamá la que me ayudó con los gastos.![]()
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Yo era como
un autómata, iba y venia del trabajo, iba y venía del club GEBA, pero ese
agujero interior cada vez hacia más grande.
Sólo cuando
comencé a ocuparme realmente de mí; después de que el universo me acercara a la
persona que me tendió la mano, que me vio como yo era realmente; y que yo
acepté que necesitaba su ayuda, pude, por ejemplo, comprarme una cama donde
poner el colchón, una mesa, sillas, un mueblecito tipo biblioteca para poner mi
equipo de música.
De a poco
ese departamento vacío de 2 ambientes se fue llenando de mí.![]()
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Disfruté
mucho de esa primera experiencia, llené el departamento de amigos, festejé mi
cumpleaños cosa que casi nunca había hecho, básicamente por cumplir el 11 de
enero, fecha en la que casi todo el mundo está de vacaciones, y después porque
no tenía el hábito de festejar nada.
Hice cosas
buenas, positivas , y de las otras
pero de todo se aprende
.
Si, Junín
237 me trae lindos recuerdos, mi primera mudanza, porque fue el comienzo de una
nueva vida, de avanzar en el camino de mi independencia emocional más allá de
la económica.![]()
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Aclaración: mi papá fue un ser humano que vivió su vida lo mejor que supo, lo
mejor que pudo. Yo le agradezco infinitamente que me haya dado la oportunidad
de existir, de aprender, de cambiar, de tener mis propios hijos. Honro su
memoria, su existencia y le agradezco todo lo que me enseñó, por las buenas y
por las malas. ![]()
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