Mi primera mudanza. 1993. Congreso, Ciudad de Buenos Aires

 

Maisons Laffitte 11 de Septiembre del 2023.

 

Contame algo lindo .....

Una mudanza.







Una mudanza puede ser un motivo de alegría inmensa o provocar tristezas profundas, o una combinación de ambas.

En mi vida he tenido de las dos.

Recuerdo cuando me mudé al primer departamento que alquilé en la Ciudad de Buenos Aires.

Fue todo un logro para mí. No tenía ningún tipo de experiencia en ello y tampoco acompañamiento familiar.

En realidad, tuve todo lo contrario. Mi papá me taladraba el cerebro como el pajarito pica-seso diciéndome que alquilar era tirar la plata, un muy mal negocio, que tenía que estar mal de cabeza para hacer algo así.🔨🔨🔨🔨🔨

Una de sus frases mas repetidas era: “La independencia económica es la madre de todas las independencias”. Me recordaba mi precariedad en cuanto a recursos, el hecho de que trabajara en relación de dependencia era para él algo que me desprestigiaba, ya que, según sus palabras, yo era como un león que cazaba en el zoológico. ¡A él le gustaba cazar en la selva!** 🦁🦁🦁

Lo cierto es que, habiendo nacido y vivido en La Salada, en Lomas de Zamora, por casi 25 años, y en condiciones de incomodidad extrema, físicamente hablando, y de agotamiento espiritual por ese ambiente toxico familiar, mudarme a un departamento de dos ambientes en Congreso era tocar el cielo con las manos.😍😍😍

No recuerdo que mi mamá haya emitido opinión, ni recuerdo haber hablado con ella este tema. Es como si para esa época ella no formara parte de mi vida.😬😬

En cambio, mi papá era un disco rayado, de discursos apocalípticos, que, para mí, para no sufrir de más, me querían decir: Cynthia, no te vayas, te quiero acá, no me abandones, yo te ayudo pero si no te vas".

La mudanza, desde el primer momento, me pareció una urgencia en mi vida.🆘🆘🆘

Necesitaba salir, tener mi propio espacio, necesitaba empezar a despegarme de lastres y, además, La Salada ya no era ese lugar de gente humilde, gente trabajadora, respetuosa, amigos de toda la vida, que yo caminé desde que nací.

Un lugar donde los vecinos eran la familia ampliada, donde nos daban la merienda en donde nos encontrara la tarde sin importar si éramos los hijos o los amiguitos, donde se ayudaba a la comunidad sin necesidad de protocolos ni contraprestaciones (cuantas veces mi papá ponía a disposición del barrio lo que se necesitara para que vuelva la luz manipulando el transformador o para llevar a alguien al hospital), donde se valoraba la historia de vida de cada uno, y todos ocupábamos un lugar, nos conocíamos.

La Salada se había llenado de ocupas, gente que huyó de la Capital y que buscó el lugar más cercano para instalarse, gente que tomó campos que antes nos parecían hermosos, para convertirlos en una villa sin fin.

Yo por aquel entonces (1991 más o menos) trabajaba en el ministerio y, durante un tiempo, di clases en una universidad privada. Mis clases terminaban a las 10 pm, de ahí a Plaza Once para tomarme el 32 y bajarme en Virgilio y la Ribera cerca de las 11 pm.

Es decir que durante la semana me iba super temprano y volvía tardísimo.

Una vez recuerdo haberme cruzado con un grupo de adolescentes que dijeron: no le hagan nada que es la hermana de Vanesa. Vanesa es mi hermana menor, nos llevamos 10 años.

Creo que después de esa experiencia tomé la decisión de irme.✅✅

Ya no me sentía parte de ese barrio que me vio nacer, mi vida no estaba ahí, y por eso solté.

Me fui.

Tuve ayuda, amigos, compañeras de trabajo, un ex. La verdad que sin ellos no hubiera conseguido dar el paso. Gracias otra vez 😘😘

Aquellos dos ambientes de Junín 237, 3* E, fueron el paraíso para mí por 2 años.

Ni recuerdo con qué me fui de mi casa. Creo que con lo poco que tenia de ropa en algunas bolsas.

Pero qué felicidad.😄🥳💖😇

Así y todo, cuando llegué ahí y me hice de las cosas básicas que incluían un colchón de una plaza en el piso, heladera (que no recuerdo cuando la compré), algunos platos, vasos y cubiertos, la alegría se transformó en otra cosa. Recuerdo decirle a todos los que conocían por primera vez mi lugar, que yo vivía como una refugiada!.

Este departamento no tenía ningún lujo, pero me solucionaba cosas que yo venia sufriendo desde toda una vida. ¡¡Tenía un baño que funcionaba!! Podía darme una ducha calentita cuando yo lo decidía.🥳🥳🥳🥳

Tenia una estufa tiro balanceado en la habitación, que una vez que la puso a punto un vecino ya entrado en años, pero super amable, me permitió calentar esos casi 40 metros cuadrados.😃

En la cocina lo mínimo, pero todo estaba como yo lo dejaba, para bien o para mal.😬

No había goteras en el techo, ni humedad, ni me podía alcanzar una inundación como me ocurría mínimamente una vez por año en La Salada.

Caminaba hasta la estación Congreso del Subte A, a pocas cuadras, para ir a mi trabajo en el Ministerio de Economía.

Si, había salido de La Salada, ya no tenía que viajar más de dos horas en colectivo todos los días para llegar al trabajo, pero, así y todo, ese estar sólo conmigo misma, hizo que algo que yo había mantenido en el fondo de una caja, bajo unas cuantas llaves, emergiera.

La relación con una misma puede no ser tan simple, a veces.🤔🤔

Difícil, pero hoy sé que fue uno de los momentos fundacionales de mi vida, y gracias a que me tocó en suerte y decidí transitarlo, hoy soy quien soy. 💪🏻💪🏻💪🏻

Volviendo a aquel 1993, yo me sentía perdida, desorientada totalmente.

No sabía ni quien era, pero seguía haciendo cosas para mantenerme, para alimentarme.

Recuerdo que el alquiler era en dólares, 450 U$S mensuales. ¡Tenía que pagarlos en dólar billete!

Mi sueldo en ese entonces sólo era de 800 pesos y algo más. Estábamos en el 1 a 1, por suerte 😅😅.

Pero estaba a punto de obtener una categoría nueva en mi trabajo, que llevaría mi salario a 1200 pesos.

Mientras estuve cobrando sólo los 800 fue mi mamá la que me ayudó con los gastos.😘😘

Yo era como un autómata, iba y venia del trabajo, iba y venía del club GEBA, pero ese agujero interior cada vez hacia más grande.

Sólo cuando comencé a ocuparme realmente de mí; después de que el universo me acercara a la persona que me tendió la mano, que me vio como yo era realmente; y que yo acepté que necesitaba su ayuda, pude, por ejemplo, comprarme una cama donde poner el colchón, una mesa, sillas, un mueblecito tipo biblioteca para poner mi equipo de música.

De a poco ese departamento vacío de 2 ambientes se fue llenando de mí.🌷🪷🌸🌺🌹🥀🏵️

Disfruté mucho de esa primera experiencia, llené el departamento de amigos, festejé mi cumpleaños cosa que casi nunca había hecho, básicamente por cumplir el 11 de enero, fecha en la que casi todo el mundo está de vacaciones, y después porque no tenía el hábito de festejar nada.

Hice cosas buenas, positivas , y de las otras😬 pero de todo se aprende 🌟.

Si, Junín 237 me trae lindos recuerdos, mi primera mudanza, porque fue el comienzo de una nueva vida, de avanzar en el camino de mi independencia emocional más allá de la económica.💖💖

** Aclaración: mi papá fue un ser humano que vivió su vida lo mejor que supo, lo mejor que pudo. Yo le agradezco infinitamente que me haya dado la oportunidad de existir, de aprender, de cambiar, de tener mis propios hijos. Honro su memoria, su existencia y le agradezco todo lo que me enseñó, por las buenas y por las malas. 🙂







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