Mis diarios, mis tesoros.

 

                                                                                                 Maisons Laffitte, Septiembre 2023





Hoy, otra vez me han dicho que disfrutan de mis historias, de mi forma de escribir, de la sinceridad que hay en mis escritos, de el hecho de que se trata de compartir vivencias, experiencias, sensaciones, sentimientos. 😚😙😚😙Gracias 😘😘😘

A mi realmente me gusta mucho escribir❤️, aunque todavía no le encuentre una lógica, una dirección.

Comparto lo que me atraviesa, lo que me moviliza.

Llevo haciéndolo desde hace mucho. Tengo material desde mi adolescencia.😅

Cuando empecé era una manera de desahogo, de volcar en su mayoría broncas que sentía por la década del 80.

Al principio escribía en cuadernos de escuela, o en donde podía, en cajitas de chicles, cualquier lugar era bueno, sin ninguna cadencia en especial.

Recuerdo, por ejemplo, que una época mi papá se dedicó a comprar demoliciones, y entre los cascotes venían más sorpresas.

Una vez aparecieron un montón de boletas de alguna elección, que no recuerdo ni de que era, pero el dorso me sirvió para dar rienda suelta a la lapicera.😉😃

A partir del 2002, año en el que mi vida dio ese giro de 180 grados, empecé a escribir diariamente.✏️✏️✏️

Cuadernos, agendas, libretas más chicas, papeles varios, cualquier cosa me ha servido, como a un pintor la tela 👨‍👨‍👧‍👦🧑‍🎨🧑‍🎨para dejar un rastro de mi vida.

De más está decir que hoy, después de tantos años, mis diarios ocupan un volumen considerable y se han transformado en un tesoro (para mí) que me obliga a pensar en cómo trasladarlos, cómo hacer para recuperar todo lo que fui llevando a Buenos Aires en cada viaje, pensando en que ese sería mi lugar en el futuro y lamentablemente no lo será.🥹🥹

Además, como ustedes aprecian la sinceridad de mis escritos, eso es justamente lo que se lee en mis diarios.

Qué sentido tendría mentirme a mí misma?.

Le he aclarado a mis hijos, pensando en que quizás sean ellos los futuros guardianes, que antes que madre soy un ser humano, con sus luces y sombras, y sobre todo que no tienen derecho a juzgarme.

En mi vida, que yo sepa, sólo dos personas se han atrevido a leer mis diarios.

Una fue mi mamá, cuando yo tendría unos 25 años, y a la que le dije, con mucha seguridad, que si había leído algo que no le había gustado era, desde ese momento, su problema. Yo no iba a dar explicaciones.

Un poco (mucho) dura con ella. 😔😔

Siempre fui dura con mi mamá 😞, lamento que se haya ido tan joven como para no haber aprovechado esa oportunidad que da la vida de reconciliarse, que supongo llega cuando uno madura y sobre todo al transformarse en madre o padre.

La otra persona que leyó mi diario fue mi media hermana mayor.

Cuando le pregunté por qué lo había hecho su respuesta fue “para conocerte mejor”.

Le respondí que no hacía falta leer mis diarios, que podría haberme preguntado.

Al final nunca llegamos a conocernos.

¿Tener cerca alguien que escribe diarios genera una especie de impulso, ganas de saber de saber qué pone? ¿Qué dice? No lo creo.

Por suerte en mi casa a nadie se le ocurriría abrirlos. Están al alcance de todos, pero todos saben que eso forma parte de mi privacidad. A veces yo misma leo en voz alta algún día o alguna ocasión en particular. Puede que sea para reírnos un rato o para recordar algo trascendente.

Pero hay muchas veces que ni yo misma quisiera volver a leer lo que escribí.😬😬

La vida me ha enseñado que es mejor pensar dos veces antes de hablar, tanto en las alegrías desbordantes como en las tristezas, y sobre todo en las broncas.

Prefiero quedarme callada a dejar salir la bilis mental.🤮🤮

Una vez que se dice algo feo no hay vuelta atrás. Hay cosas que es mejor no decir nunca.

Pedir perdón puede aceptarse desde la razón, pero siempre queda una basurita dando vueltas, ¿no?

Y yo no soy la Madre Teresa ni una iluminada para perdonar en serio, ni pretendo lo mismo de los otros.

¿Qué difícil no?

¿Es como ayudar?

Qué difícil ayudar de verdad. ¿Se ayuda cuando se le quita un peso al otro, o de esa manera lo condenamos a la inutilidad eterna?

Lo bueno es que no estoy obligada a pensar dos veces antes de escribir mi diario. Es más, cuanto más genuina soy, me sirve más para descargarme.

Estoy planificando la mudanza a Australia y pensando cómo enviar los que tengo acá.

Son unos cuantos y me angustia lo que pueda pasar con ellos.

Son todos originales, no tengo copias ni archivos digitales, algo que me recomiendan Iván y Fabian que haga.

¿Qué será de mis diarios en el futuro? No tengo idea, es como pensar que harán con las fotos en papel que tenemos guardadas, que son importantes para nosotros, pero quien sabe qué representaran para los que vienen.

Mis diarios, son como hablar conmigo, darle una vuelta de tuerca a las situaciones, o simplemente “vomitarlas” como me salen.

Estoy agradecida por tener este hábito, que seguramente me ha servido para atesorar vivencias, para conservar recuerdos, anécdotas y para evitarme el cometer algún delito empujada por la furia.😉😃☺️





 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Las mujeres de mi vida. Catalina

Las mujeres de mi vida. Niní (Irene).

El primer beso del que se cumplen 24 años (y un día)