Mis diarios, mis tesoros.
Maisons Laffitte, Septiembre 2023
Hoy, otra vez me
han dicho que disfrutan de mis historias, de mi forma de escribir, de la
sinceridad que hay en mis escritos, de el hecho de que se trata de compartir
vivencias, experiencias, sensaciones, sentimientos. ![]()
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Gracias ![]()
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A mi realmente me
gusta mucho escribir
, aunque todavía no le encuentre una lógica, una
dirección.
Comparto lo que me
atraviesa, lo que me moviliza.
Llevo haciéndolo
desde hace mucho. Tengo material desde mi adolescencia.![]()
Cuando empecé era
una manera de desahogo, de volcar en su mayoría broncas que sentía por la
década del 80.
Al principio
escribía en cuadernos de escuela, o en donde podía, en cajitas de chicles,
cualquier lugar era bueno, sin ninguna cadencia en especial.
Recuerdo, por
ejemplo, que una época mi papá se dedicó a comprar demoliciones, y entre los
cascotes venían más sorpresas.
Una vez
aparecieron un montón de boletas de alguna elección, que no recuerdo ni de que
era, pero el dorso me sirvió para dar rienda suelta a la lapicera.![]()
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A partir del 2002,
año en el que mi vida dio ese giro de 180 grados, empecé a escribir
diariamente.![]()
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Cuadernos,
agendas, libretas más chicas, papeles varios, cualquier cosa me ha servido,
como a un pintor la tela ![]()
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para dejar un rastro de mi vida.
De más está decir
que hoy, después de tantos años, mis diarios ocupan un volumen considerable y
se han transformado en un tesoro (para mí) que me obliga a pensar en cómo
trasladarlos, cómo hacer para recuperar todo lo que fui llevando a Buenos Aires
en cada viaje, pensando en que ese sería mi lugar en el futuro y
lamentablemente no lo será.![]()
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Además, como
ustedes aprecian la sinceridad de mis escritos, eso es justamente lo que se lee
en mis diarios.
Qué sentido
tendría mentirme a mí misma?.
Le he aclarado a
mis hijos, pensando en que quizás sean ellos los futuros guardianes, que antes
que madre soy un ser humano, con sus luces y sombras, y sobre todo que no
tienen derecho a juzgarme.
En mi vida, que yo
sepa, sólo dos personas se han atrevido a leer mis diarios.
Una fue mi mamá,
cuando yo tendría unos 25 años, y a la que le dije, con mucha seguridad, que si
había leído algo que no le había gustado era, desde ese momento, su problema.
Yo no iba a dar explicaciones.
Un poco (mucho)
dura con ella. ![]()
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Siempre fui dura
con mi mamá
, lamento que se haya ido tan joven como para no haber
aprovechado esa oportunidad que da la vida de reconciliarse, que supongo llega
cuando uno madura y sobre todo al transformarse en madre o padre.
La otra persona
que leyó mi diario fue mi media hermana mayor.
Cuando le pregunté
por qué lo había hecho su respuesta fue “para conocerte mejor”.
Le respondí que no
hacía falta leer mis diarios, que podría haberme preguntado.
Al final nunca
llegamos a conocernos.
¿Tener cerca
alguien que escribe diarios genera una especie de impulso, ganas de saber de
saber qué pone? ¿Qué dice? No lo creo.
Por suerte en mi
casa a nadie se le ocurriría abrirlos. Están al alcance de todos, pero todos
saben que eso forma parte de mi privacidad. A veces yo misma leo en voz alta
algún día o alguna ocasión en particular. Puede que sea para reírnos un rato o
para recordar algo trascendente.
Pero hay muchas
veces que ni yo misma quisiera volver a leer lo que escribí.![]()
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La vida me ha
enseñado que es mejor pensar dos veces antes de hablar, tanto en las alegrías
desbordantes como en las tristezas, y sobre todo en las broncas.
Prefiero quedarme
callada a dejar salir la bilis mental.![]()
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Una vez que se
dice algo feo no hay vuelta atrás. Hay cosas que es mejor no decir nunca.
Pedir perdón puede
aceptarse desde la razón, pero siempre queda una basurita dando vueltas, ¿no?
Y yo no soy la
Madre Teresa ni una iluminada para perdonar en serio, ni pretendo lo mismo de
los otros.
¿Qué difícil no?
¿Es como ayudar?
Qué difícil ayudar
de verdad. ¿Se ayuda cuando se le quita un peso al otro, o de esa manera lo
condenamos a la inutilidad eterna?
Lo bueno es que no
estoy obligada a pensar dos veces antes de escribir mi diario. Es más, cuanto
más genuina soy, me sirve más para descargarme.
Estoy planificando
la mudanza a Australia y pensando cómo enviar los que tengo acá.
Son unos cuantos y
me angustia lo que pueda pasar con ellos.
Son todos
originales, no tengo copias ni archivos digitales, algo que me recomiendan Iván
y Fabian que haga.
¿Qué será de mis
diarios en el futuro? No tengo idea, es como pensar que harán con las fotos en
papel que tenemos guardadas, que son importantes para nosotros, pero quien sabe
qué representaran para los que vienen.
Mis diarios, son
como hablar conmigo, darle una vuelta de tuerca a las situaciones, o
simplemente “vomitarlas” como me salen.
Estoy agradecida
por tener este hábito, que seguramente me ha servido para atesorar vivencias,
para conservar recuerdos, anécdotas y para evitarme el cometer algún delito
empujada por la furia.![]()
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