Un mal necesario u otra maldición femenina.
Maisons-Laffitte
11 de enero 2022.
Y existen las
que lo viven de otra manera, que saltan de alegría, que disfrutan antes de llegar
pensando que van a estar otra vez en ese sillón de princesas.
Y están las
otras, entre las que me incluyo, que no podemos dormir porque al día siguiente
tenemos que atravesar una prueba, que ya atravesamos antes, pero que siempre nos
genera incertidumbre, algún retorcijón de estómago, dudas de cómo terminaré,
ese tire y afloje que dice “voy o no voy”, “voy o me acepto como estoy”, “voy o
así no me veo mal tampoco”.
Y al final la
respuesta llega, no porque una vea las cosas más claras sino porque se te
ocurre preguntarles a tus seres queridos. La mayoría de las veces ni se dan
cuenta si cambiaste algo, pero cuando cometés el error de preguntar, ahí recién
te miran y te dicen lo que no querés escuchar.
Yo: que te
parece si no voy y me quedo así como estoy?
Ser querido:
mejor pintate el pelo (Típica respuesta masculina que no incorpora el vocabulario
mínimo de belleza femenino. Hacerse la tintura es pintarse el pelo, depilarse
es sacarse los pelos).
Y así empezó mi
día de cumpleaños, con la cita con la peluquería que tanto me angustia pero que
se vuelve inevitable después de tantas cajitas de supermercado que me dan dando
esa tonalidad alienígena en el pelo.
Para ir al coiffeur
hay que sacar turno, no porque haya mucha gente sino porque las medidas que nos
impone el virus famoso de turno nos obligan a reservar horario y espacio.
Como no soy
clienta de ningún lado no tengo exigencias en cuanto a “que me atienda Marie, o
que me atienda Florence, o Françoise”, lo cual te da más libertad y también aumenta
más la incertidumbre porque la que está mas libre ……….
¡Siempre sabemos
cómo entramos a la peluquería, pero no sabemos cómo vamos a salir!
Esta vez quiero
un color más cercano al mío, trato de explicarlo de la mejor manera posible y
cruzo los dedos para que a ella le quede claro. Mis canas están ganando la
batalla, cada vez van tomando mas terreno pero lo malo es que les gusta hacerse
ver. Tengo las patillas tipo camionero, y si bien por momentos trato de convencerme
de que no quedan tan mal, otras veces me veo como afiliada al sindicato de
Moyano, hace rato.
Ella empieza a
distribuir esta poción rejuvenecedora con su pincel por mis raíces. Qué bueno
que en ese espacio todo vale, vernos como si nos preparáramos para la fiesta de
Halloween, con pelos parados, con papel de aluminio, de repente transformadas
en brujas, pero por un buen fin y ademas todo esto parece no importarle a nadie mientras estamos en la peluquería.
Estando ahí no
dejo de sentir envidia por los representantes del sexo masculino que llegan, se
cortan el pelo y en 20 minutos como mucho ya están saliendo, sin darle tanta
importancia a lo acontecido, sin necesitar que el universo se de cuenta de que
fueron a la peluquería, sin sentirse mal si nadie se da cuenta.
A mí me llama
la atención cuando me dicen que tienen que cortarse el pelo porque lo tienen
largo.Y sólo les creció medio milímetro de la vez anterior!. Y después dicen
que nosotras somos las exageradas¡!
Como los
dichosos pelos blancos van apareciendo hasta en lugares que no se pueden
mencionar, es lógico encontrarlos en las….. cejas. Así que se agrega otro espacio
a retocar, otro espacio para la poción de la juventud.
Pero después de
un rato eso si que nos hace lucir diabólicas. ¿Qué susto no?
Pero todo eso forma parte del conjuro al que nos sometemos y confiamos en que, al mirarnos al espejo al final y preguntarle: espejito espejito mágico, estoy más linda que antes? Y el espejo nos dirá que sí.
El tiempo pasa,
hay que tener paciencia mientras siento que mi cuero cabelludo existe, que se
vuelve cada vez más presente una parte mía que generalmente sólo parece estar mas que presente en estos lugares, las peluquerías.
En algún momento
me dicen que ya me puedo mover y me llevan hacia el sector que puede resultar
en uno de los momentos más placenteros de esta experiencia, o en el peor de
todos, con consecuencias que me harán recordar ese lugarcito de la nuca por
unos días.
Me refiero al
lavado de cabeza, masajes, y por que no, momento en el que nos ofrecen ese
elixir nutritivo, esa mascara revitalizante, esa nueva crema nutritiva a la que
no podemos decirle que no y después veremos reflejada en el ticket.
Si es el momento
de placer esperado sentiremos esas manos que con destreza nos masajean la
cabeza, no ponen productos que nos embriagan con sus olores, disfrutaremos del
agua a la temperatura ideal, nos sentimos de nuevo limpitas, hasta la base del cráneo
y al final una toalla nos envolverá nuestra renovada cabellera que permanecerá misteriosa
hasta que estemos nuevamente frente al espejo.
Si el momento no es de placer entonces sufriremos un buen rato por apoyar nuestra cabeza en un
lugar más que incomodo, el agua estará o demasiado caliente o demasiado fría, la
persona más que masaje nos someterá a una sesión de maltrato, igualmente nos
colocarán productos que intentarán vendernos con destreza y que luego aparecerán en el
ticket y el misterio también nos acompañara hasta que estemos frente al espejo.
Esta vez fue por
suerte un momento de placer.
Ya me había visto
con las cejas cubiertas de tintura, lo que me sorprendió es que una vez
removida la tintura todavía me seguía viendo como si ésta estuviera ahí!!. Me
asusté, me dije que esas cejas más que prominentes iban a robarme la cara, la expresión,
pero ya no había vuelta atrás.
Sentada frente
al espejo vino la segunda parte de este experimento, el corte.
Para simplificar
las cosas, para evitar errores lingüísticos decidí que era mejor mostrarle una
foto que encontré en Internet.
Le dije, quiero
esto, señalando con el dedo al buen estilo cavernícola.
Me hizo alguna
que otra pregunta respecto al largo y comenzó mover la tijera alrededor de mi
cabeza.
Al final me pareció
que había quedado bien, aunque me seguían asustando mis cejas.
El secador de pelo
reemplazó a la tijera.
Tengo tanto pelo
que esta parte del proceso debe ser super agotadora para la persona que me
atiende. Recuerdo una vez que lo hicieron entre dos al mismo tiempo.
Yo creo que mi
pelo sufre mucho en este momento, el olor que sale me hace pensar en que en
cualquier momento me incendio. Respiro hondo y digo que la profesional debe
saber lo que hace.
El nuevo look va
tomando forma, el secador puede ser un arma de destrucción masiva también.
Trato de no
pensar en el olor a quemado. La coiffeuse (peluquera en francés) me pregunta si
yo me hago el brushing en casa. Noooooo, esta tortura la sufro pocas veces al
año y no soy masoquista como para repetirla yo solita.
Después se
asombran de lo saludable que tengo el pelo!!. Mi secreto es ir poco a la peluquería.
Lo mismo aplico para la salud, sigo el consejo de mi Abuela Filomena que me
decía que una tiene que ser su propio médico. Hay que conocerse.
Ya casi se
termina esta aventura y llega el momento cuando el marketing hace su irrupción
y ella me muestra todos los productos que hicieron posible que termine tannnnnn
bella. Cómo resistir a la tentación de llevarme en la cartera el secreto de la
felicidad que, en mi caso, siempre termina bien guardado y olvidado.
Resisto y digo
no gracias, ya tengo. Y es cierto, ya tengo. Tengo productos que me compré hace
mas de 10 años, que han dado la vuelta al mundo conmigo y que siempre me olvido
de usar.
Toca pagar, por
qué lo nuestro es siempre super desproporcionado con respecto a lo de ELLOS!!!!
Por qué?
Bueno, mejor no
pensar tanto no? Si ya me veo bella, diosa, radiante, renovada, rejuvenecida, reconciliada
con el espejo. Qué más pedir?.
En casa mi media
naranja se dio cuenta de mis cambios porque antes de irme le dije que me iba a
la peluquería y eso, combinado con que es mi cumpleaños hace que reciba una atención
especial.
Iván se dio
cuenta también, a Selene la tuve que ayudar un poco a descubrir “la diferencia”
y sé que Dante “no me mira así”.
Esa respuesta de
Dante me encantó. Me la dio una vez que le pregunté si me veía más flaca. El
simplemente me dijo “mamá, yo no te miro así”.
Ahora a
disfrutar de esta nueva yo hasta que, como a Cenicienta me lleguen las 12 (o
me tenga que lavar el pelo).
Cynthia
Quedo precioso tu corte!!!!! Valio la pena siempre y cuando no tengas que hacerte el bruying todos los dias, para mi tocarme el pelo es un sacrificio. Gran relato!!!! Feliz Cumple!!!!!
ResponderEliminarGracias Puchi !!
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